Biografía

Los datos biográficos que aquí se expondrán proceden de las declaraciones del propio poeta que han sido en lo posible comprobadas con documentación oficial, correspondencia, conversaciones con sus familiares y amigos, noticias en los periódicos de la época, catálogos, guiones, entrevistas.

El texto que se da entre comillas corresponde principalmente a la entrevista que Eliseo Bayo le hace el mes de agosto de 1968, recíen llegado de La Habana. El resto de las citas proceden de la obra del poeta: de “Historias fingidas y verdaderas” muchas de ellas; otras de diversos poemas.

1916-1922

Blas de Otero y Muñoz nace en Bilbao el 15 de Marzo, a la una del mediodía, en el piso 4º derecha del número 30 de la calle Hurtado de Amézaga. Procede por su padre, Armando Otero Murueta, de una familia bilbaína de consignatarios y capitanes de la Marina Mercante, y por su madre, Concepción Muñoz Sagarmíanga, de Orozco (Vizcaya). La abuela materna desciende de antigua casa en el mismo valle; su abuelo, el doctor José Ramón Muñoz, había nacido en Durango y fue famoso méeico con consulta en Bilbao y director de la Casa de Maternidad de Vizcaya.

El propio poeta escribe, recordando sus raíces:

“Nací en Bilbao… Mi abuelo paterno era capitán de barco y el materno, tipo muy original, era médico famoso que murió el mismo año en que nací. Mi padre, que había hecho estudios en Inglaterra, tenía un negocio de metales en Bilbao. La primera guerra europea favoreció mucho este tipo de actividades y nosotros vivíamos anclados en la clase acomodada. Por entonces, estaba mademoiselle Isabel en su casa”.

Había ya en la familia al nacer Blas otros dos hermanos: José Ramón, de cuatro años y María Jesús, que aún no había cumplido dos.

1923-1926

Primeras letras en Bilbao

“A los siete años ingresé en el colegio que tenía María de Maeztu. La experiencia del instituto-escuela fue inolvidable. De allí pasé a los jesuitas, donde permanecí dos años. Yo no tengo la culpa de que el recuerdo sea tétrico”.

En el colegio de los Jesuitas de Indautxu hace el Preparatorio y el Ingreso de Bachillerato.

En 1925 otra niña, Conchita, vino a completar la familia.

1927-1932

Durante cinco años viven los Otero-Muñoz en Madrid

“Cuando tenía diez años nos fuimos a Madrid. Mi padre se hundió en la ruina total, como otros muchos industriales bilbaínos. Fui a un colegio de la calle de Atocha… Hice todo el bachilerrato en Madrid y lo recuerdo con agrado”.

Se examina en el Instituto Cisneros en la calle del Rey y tiene su primera novia infantil.

“Madrid divinamente

suenas, alegres días

de la confusa adolescencia,

frío cielo lindando con las cimas

del Guadarrama

mañanas escolares, rauda huida

al Retiro, risas

de jarroncito de porcelana.

tarde

de toros en la roja plaza vieja

Su gran afición a los toros le lleva a recibir clases de toreo en la Escuela Taurina de las Ventas.

El 23 de septiembre de 1928 es uno de los pocos espectadores que se salva, junto con sus padres, del terrible incendio que destruyó el Teatro de Novedades de Madrid.

Así son los recuerdos de sus primeras lecturas de poesía en Tesoro de la juventud (Maragall, Juan Ramón Jiménez, los Machado):

“Ah, los poemas que leía a los trece años, el aire azul en la pared, los versos que sentía sin ningún propósito definido“.

“Machado, el banderillero, que en mi Madrid de entonces me tornó pensativo con algunas estrofas del Ars Moriendi”.

“Fantástico Madrid, quién te pillara a la salida del colegio, ir al día siguiente a la Sierra con los primeros versos que de Machado aprendí:

“Por entre los pinos,

la nieve de cara,

se borra el camino...”

Es un niño que escribe poemas. Su profesor, sus amigos de clase se sentían orgullosos del compañero poeta. Pero la vida se encargó de torcer tan clara vocación.

“Pensaba estudiar letras, pero un hermano que murió a los dieciséis años había iniciado ya derecho y mi familia me animó a cubrir su lugar”.

Era su hermano mayor, José Ramón, muerto el 4 de abril de 1929 de fiebres tifoideas. escribe Blas de Otero en Historias fingidas y verdaderas muchos años más tarde:

“Verdaderamente es difícil comprender qué sentido puede tener la muerte de un muchacho de 16 años (apenas unas pálidas imágenes retiene mi memoria)” .

En 1931 ingresó con Matrícula de Honor en la Universidad para cursar Derecho. En 1932, sin haber podido rehacer su fortuna, muere su padre.

“Tuvimos que vender hasta la última silla para sacar el billete a Bilbao”.

1933-1936

Tiene Blas de Otero 16 años cuando retorna a su ciudad con su madre y sus dos hermanas. Sobre sus tiernas espaldas recae la responsabilidad de rehacer la estabilidad familiar.

“En 1932 el tiempo pasaba sobre ascuas, cuánto temor infundado, cuánta economía política ante la mirada del muchacho”.

Son años de penuria y sacrificios, con el pensamiento puesto en conseguir el título de abogado.

“Hice Derecho por libre examinándome en Valladolid. Un tío rico nos ayudó, pero yo me harté, también, de dar clases particulares”.

La hermana mayor, María Jesús, es la primera que empieza a trabajar. Tiene 17 años cuando se emplea como administrativa.

Sólo las visitas a su abuela doña Josefa en el valle de Orozco (“mediodía en el huerto de la abuela”) y el encuentro con amigos de gustos afines, ponen un poco de luz en la sombría realidad. Formaban el grupo Jaime Delclaux, Pablo y Antonio Bilbao Arístegui, Antonio Elías Martirena y Blas de Otero. Lecturas poéticas y veladas musicales. Es nombrado presidente de la Asociación Profesional de Estudiantes de Derecho, inserta en la Federación Vizcaína de Estudiantes Católicos. Pertenece a la Congregación de san Estanislao de Kostka, dirigida por el jesuita padre Basterra. Publica poemas en la revista de los jesuitas y en el periódico bilbaíno El Pueblo Vasco.

De las lecturas bucólicas (Gabriel y Galán, Enrique de Mesa, Ramón de Basterra, las Pastorales de Juan Ramón Jiménez, leídas apasionadamente en las tardes de Orozco, pasa con igual pasión a los poemas de Rafael Alberti, Salinas y Lorca. Lee también a Francis Jammes, Tagore, Claudel, Machado, Balmes, Miró, Shakespeare, Wilde, los clásicos españoles…

Así lo describe, en aquel tiempo, Pablo Bilbao Arístegui:

“Grandes ojos por los que se le trasparentaba el alma. Gesto y hablar despaciosos. Seriedad habitual (íntimos pesares) diluida en sonrisa y risas iluminadoras.”

Gana su primer premio de poesía en Pamplona en el centenario de Lope de Vega

1936-1941

En febrero de 1936 nace en el café Suizo de Bilbao el grupo poético “Alea”, al que pertenece Blas de Otero desde su fundación. El 28 de enero conoce a Lorca sobre el escenario del teatro Arriaga, en el estreno de Bodas de Sangre.

Llega la Guerra civil española.

“Vino el 18 de julio… Antes de llegar a la edad militar, me incorporé a los batallones vascos. A la toma de Bilbao me quedé allí y después de pasar por un campo de prisioneros me enviaron al Regimiento de Artillería de Logroño, y luego al frente de Levante. Mi desarrollo ideológico ha sido muy lento y por entonces no tenía las ideas muy claras. Escribía cientos de poemas que destruía casi todos.”

Termina en 1939 la guerra española y estalla la II Guerra Mundial.

“Había vuelto a Bilbao sin saber qué hacer después de los años perdidos.”

Esperando el primer trabajo, su vida se desenvuelve entre la burguesía bilbaína, círculo social al que pertenece por procedencia familiar. Acude a las tertulias musical-literarias de Viernes, donde se relaciona con Juan Guerrero y Gerardo Diego.

En 1937 muere Jaime Delclaux y Pablo Bilbao Arístegui entra en el seminario en 1940, lo que supone para Blas la pérdida de dos íntimos amigos aunque con Pablo sigue manteniendo frecuente correspondencia. Así preparan la edición de Ala fugitiva de Delclaux entre todos los amigos.

Escribía por entonces muchos sonetos y muchos poemas que enviaba a sus amigos y le entusiasmaba la música de Grieg, Debussy, Frank, Stravinsky.

Se leía en aquel grupo a Jan Venkaade (Por la inquietud hacia Dios), El rayo que no cesa de Miguel Hernández, el Vallejo de los Heraldos negros, Andanzas y visiones españolas y Por tierras de España y Portugal de Unamuno, los sonetos del Conde de Villamediana , Juan Ramón Jiménez (Eternidades), Salinas (La voz a ti debida, Seguro Azar), Alberti (Marinero en tierra, La amante, Sobre los ángeles), el teatro de Lorca y los poemas de Primeras canciones, además del teatro de Casona.

A comienzos de 1941 comienza a trabajar en la empresa Forjas de Amorebieta.

“Al poco tiempo tuve la relativa suerte de emplearme como asesor en una industria metalúrgica de Vizcaya”.

Allí escribe Cántico espiritual, mientras publica Cuatro poemas en Pamplona y numerosos poemas sueltos en periódicos y revistas. Es reconicod como “uno de nuestros líricos más capacitados” en los ambientes literarios vascos y estimado por críticos madrileños como Juan Guerrero y Díaz Plaja. La conciencia, cada vez mayor, de seguir un camino profesional equivocado, crea en él una desconcertante inquietud que sólo advierte a sus íntimos.

Primera relación amorosa mencionada en su poesía con una joven castellana residente en Bilbao (la hermana de “La Monse”). Viaje a Palencia en septiembre, a las fiestas del pueblo de la muchacha. Fue un episodio sentimental muy breve, pero perdurable en su memoria y en su poesía.

1942

Participa en Octubre en los actos organizados por el grupo “Alea” para conmemorar el IV Centenario de San Juan de la Cruz. En Marzo, recital de los poemas de Cántico en San Sebastián. Se edita Cántico espiritual, nº 2 de los “Cuadernos del Grupo Alea”, que recibe críticas muy elogiosas. Primera actuación de la censura contra sus poemas: Díaz Jácome, redactor de El Pensamiento Navarro, le comunica que la censura eclesiástica ha encontrado en “Liras a la música”, “algo demasiado sensual”, y no puede incluirlas en el número 14 del Cuaderno de Poesía “Albor”, teniendo que sustituirlas por otros dos poemas.

Colabora con crítica de pintura en el periódico bilbaíno Hierro.

Lee a los clásicos españoles  extranjeros, teoría de la música y literatura modernista. Fray Luis de León y San Juan de la Cruz se transparentan en su Cántico espiritual. Por el grupo literario al que pertenece está al corriente de lo que se publica en las revistas poéticas españolas y mantiene trato frecuente, personal y epistolar, con Juan Guerrero Ruiz, el llamado “Cónsul de la Poesía”.

1943

Continúa la correspondencia con Pablo Bilbao y la amistad con Antonio Bilbao y Antonio Elías. Noviazgo con una joven de la sociedad bilbaína. Decide dejar su trabajo en la fábrica, que siente como una destructora equivocación.

“Lo aguanté dos años y me marché a Madrid con la ilusión de que iba a aprender cosas interesantes en la Facultad de Filosofía y Letras.”

Apoyándose en el ejemplo de Antonio Machado, quiere licenciarse en Filosofía y Letras para ejercer como catedrático de Literatura y dedicarse al mismo tiempo a su vocación literaria. Se traslada entonces a Madrid. Durante su estancia en el Colegio Mayor Cisneros, en los primeros meses del curso 1943-44, se inicia la amistad con Carlos Bousoño y Eugenio de Nora, quienes le presentan a Aleixandre, en cuya casa conoce a los principales poetas de aquellos momentos (Dámaso Alonso está escribiendo en aquel tiempo Hijos de la ira).

Mención honorífica en el fallo del Premio Adonais (junto con Bousoño, Nora, Hidalgo…).

Publicación de Poesías en Burgos en el número 34 de la revista Escorial. Empieza el control riguroso sobre el torrente poético de su inspiración, que hasta entonces no había intentado sujetar.

1944-1945

Vuelta a Bilbao en Semana Santa que coincide con una grave enfermedad de su hermana mayor. Abandona el curso empezado y se dedica a la enseñanza particular del Derecho mientras prepara oposiciones a Judicatura. Esta renuncia vocacional se refleja en un acto de autoinmolación: quema todos sus poemas. Esta es la razón de que nunca considerara Cántico espiritual como su primera obra, sino como una pequeñísima parte de ella y no la mejor.
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